Recientemente me preguntaron, que de donde venia mi inspiración para escribir, y creanlo o no, esta fue mi respuesta espontanea (la pura verdad):

puede ser una imagen, una situacion, un abanico, una ventana, una nube extraña, una muchacha de ojos triste, tu, yo, relaciones fracasadas, relaciones que nunca fueron, algo que salio mal para bien, o algo que salio bien para mal, de un vaso vacio, de un piano desafinado, de frases del messenger, de historias e histerias, de limon y sal, del jamon que no le puse al pan, de esa mantequilla que no me gusta, del universo y el tegiverso, de los puchis y los puchos, de las llamas y el windows, de la soledad y el ruido, de las montañas y el silencio, de las rocas y sus aventuras, de los niños sabios y los padres tontos, de la crueldad de las hormigas y la sabiduria de los mosquitos, del zumbido de los lagartos, del color del negro, de los grises del blanco, de los chinos y sus acrobacias, de los puntos que le siguen al final de una oración, de las fotos que se descartan, de los besos que voy dando y de los que nunca dí, de los abrazos que me merezco y no me han obsequiado, del rojo de tus letras
y el azul de las mias, del verde que no tiene en los ojos, de lo rubio que son mis cabellos cuando no lo son, del largo de mis uñas, de la 27 vacia, y la avenida que termina en callejon, del brillo en el cielo mas gris, y las oscuras noches sin ti, de las blancas manianas con ellas, y las almohadas que me abrazan, en fin, de todo y de nada.